De acuerdo a la publicación de Gallup State of the Global Workplace “The Human Side of the IA Revolution“ Report 2026 contiene como la conclusión central del citado reporte es poderosa y contraintuitiva: la tecnología no es el obstáculo, el liderazgo sí lo es. El CEO de Gallup lo resume con claridad: ganar la revolución de la IA dependerá no solo de la tecnología que se despliegue, sino de qué tan bien se lideren las personas que la usan. De reporte:
El engagement global cae a su nivel más bajo desde 2020. Solo el 20% de empleados a nivel mundial está comprometido con su trabajo segunda caída consecutiva desde el pico de 23% en 2022. Cada punto porcentual equivale a ~21 millones de trabajadores.
El costo del desenganche: $10 billones anuales. El bajo compromiso laboral costó a la economía mundial aproximadamente $10 trillones (USD) en productividad perdida equivalente al 9% del PIB global.
El engagement de los gerentes colapsa 9 puntos desde 2022.Los managers pasaron de 31% de engagement (2022) a 22% (2025). Han perdido su histórico "privilegio de engagement" frente a los colaboradores individuales.
Las mejores organizaciones logran 79% de engagement en managers. En organizaciones de mejores prácticas, 79% de gerentes están comprometidos casi cuatro veces el promedio global. Esto demuestra que el bajo engagement no es inevitable.
La IA mejora productividad individual, pero no los resultados macro. El 65% de empleados en EE.UU. reporta impacto positivo en su productividad individual. Sin embargo, el 89% de ejecutivos globales ve cero impactos en la productividad laboral de sus empresas (estudio NBER).
Solo el 12% siente que la IA transformó cómo trabajan. A pesar de $40 mil millones en inversión empresarial en IA, solo 12% de empleados en organizaciones con IA implementada está de acuerdo en que transformó cómo se hace el trabajo (estudio MIT).
El gerente es el factor clave para la adopción de IA. Los empleados cuyo gerente apoya activamente el uso de IA son 8.7x más propensos a percibir que la IA transformó su organización, y 7.4x más propensos a sentir que les da oportunidades de hacer lo que mejor saben.
Menos de 1 de cada 3 managers apoya activamente el uso de IA. Solo 21 del 33% de managers en EE.UU. y Alemania apoyan activamente a sus equipos en el uso de la IA, aunque sea el factor más determinante de la adopción exitosa.
La IA podría escalar las buenas prácticas de gestión. Las herramientas de IA tienen el potencial de proveer asesoría gerencial personalizada en tiempo real, basada en la mejor ciencia del management un cambio de juego para el liderazgo mundial.
El 18% de empleados en EE.UU. teme perder su empleo por la IA. En organizaciones con IA implementada, esa cifra sube a 23%. En sectores como finanzas, seguros y tecnología supera el 30%.
La IA polariza el empleo según el tamaño de la empresa. En grandes organizaciones (+10,000 empleados) con IA, 33% está reduciendo su planilla. En medianas (5,000–10,000), 38% la está expandiendo. Los efectos no son uniformemente negativos.
Los trabajadores remotos pierden optimismo sobre el mercado laboral. La confianza en encontrar empleo cayó -14 puntos entre trabajadores presenciales capaces de trabajo remoto, posiblemente por la reducción de vacantes remotas y automatización del trabajo del conocimiento.
Los líderes tienen mejor bienestar, pero peores días. Comparados con colaboradores individuales, los líderes experimentan más estrés (+7 pts.), ira (+12), tristeza (+11) y soledad (+10) en el día a día, a pesar de tener mayor bienestar evaluado.
El engagement protege a los managers del desgaste emocional. Los managers comprometidos reportan todas las emociones negativas a tasas más bajas que los colaboradores individuales y son 14 puntos más propensos a sentirse "en plenitud" en su vida en general.
Autonomía y propósito son las nuevas monedas del bienestar. Cuando los empleados disfrutan su trabajo, creen que beneficia a otros y sienten que tienen elección, reportan mayor bienestar y compromiso. Los trabajadores con autonomía son 50% más optimistas sobre el mercado laboral.
De lo antes citado podemos ver que son tres grandes tensiones emergen del análisis del reporte:IA vs. Humanidad: La IA mejora la productividad individual pero no está trasladando esos beneficios a nivel organizacional, ni macroeconómico. La brecha entre lo que la tecnología puede hacer y lo que realmente ocurre en las empresas es enorme y esa brecha se llama cultura, gestión y engagement.Líderes que ganan estatus, pero pierden bienestar: Los datos muestran que ascender en la jerarquía mejora la percepción de vida, pero empeora dramáticamente la experiencia cotidiana más estrés, ira, soledad y tristeza. Liderar hoy tiene un costo humano real que pocas organizaciones reconocen y que es necesario tomar atención y reencausar.
El gerente como palanca crítica: El factor más determinante para que la IA realmente transforme una organización no es el modelo ni el presupuesto tecnológico es si el gerente directo la lidera y apoya activamente.
Eso lo cambia todo en términos de estrategia de implementación. Entonces el reporte nos deja claro que el problema no es tecnológico sino humano, ya que, si no se tiene una lectura honesta del engagement y no lo tratas como un indicador estratégico, todo lo demás construye sobre arena.En la práctica y de acuerdo al reporte una verdad que pocas empresas han aceptado todavía: la adopción de IA no depende de IT ni del presupuesto tecnológico depende del gerente de cada equipo.
Por otra parte, toca lo que casi ningún CEO se atreve a medir: el costo emocional de liderar. Los líderes más longevos y efectivos no son los que más aguantan son los que mejor se regeneran y mantienen el engagement propio. Un CEO desenganchado destruye cultura hacia abajo en cascada.Lo que va a diferenciar a las organizaciones en los próximos 10 años serán aquella las que usen la IA para ser más humanas tendrán una ventaja que no se puede comprar ni copiar. La humanidad bien gestionada es la única forma sostenible en la era de la IA.